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pisos de vegetacion

Por: marlonadrian | Publicado: 05/05/2011 19:14 |
Pisos de vegetación
Pisos de vegetación
1 INTRODUCCIÓN

Pisos de vegetación, franjas vegetales de aspecto relativamente homogéneo y composición característica que recubren las laderas montañosas, es decir, cada una de las series de vegetación que se escalonan y diferencian en una montaña. Alexander von Humboldt, con sus ascensiones al pico del Teide (España), al Chimborazo (Ecuador) y a otras montañas andinas, describió la distribución altitudinal de la vegetación, que se dispone en bandas concéntricas alrededor de la cumbre. La biogeografía también emplea el término en relación con los cambios de vegetación latitudinales.

Una catena es el conjunto de comunidades vegetales contiguas ordenadas en función de algún factor ecológico cambiante (temperatura, humedad, topografía…). Una catena altitudinal, también llamada cliserie o zonación altitudinal, hace referencia a la distribución de la vegetación en pisos o cinturones en función de la temperatura cambiante con la altitud. Una catena latitudinal tiene en cuenta la latitud en vez de la altitud.

2 PISOS DE VEGETACIÓN O BIOCLIMÁTICOS

La temperatura y las precipitaciones varían con la altitud y la latitud. La distribución de la vegetación en pisos o franjas en función de la temperatura cambiante con la altitud es especialmente patente en el caso de las montañas: cada 100 m de ascenso baja la temperatura 0,65 °C y se incrementan las precipitaciones. La precipitación suele aumentar hasta cierto grado de intensidad (óptimo pluviométrico o piso nublado, muy marcado en las montañas tropicales); por el contrario, las cumbres suelen sufrir un déficit pluviométrico.

Pero este tipo de cambios se da también en sentido latitudinal, siendo entonces más suaves, pues se necesitan unos 100 km hacia el polo geográfico más próximo para que se dé un descenso similar en la temperatura media anual.

De la influencia del clima sobre la ordenación altitudinal nace el concepto de piso bioclimático, definido como cada uno de los tipos o espacios termoclimáticos que se suceden en una cliserie altitudinal o latitudinal. Normalmente se habla de pisos o cliserie de vegetación referidos a la distribución y variación en función de la altitud.

3 FACTORES DETERMINANTES EN LA DISTRIBUCIÓN ALTITUDINAL DE LA VEGETACIÓN

Además de las fuertes limitaciones impuestas por la temperatura y las precipitaciones, se deben tener en cuenta otros factores de diferenciación y matización. La altitud a la que se forman los distintos pisos es diferente en la vertiente expuesta al sol o solana (llamada adret en los Alpes) y en la expuesta a la sombra o umbría (ubac en los Alpes).

Esta variación de vegetación se ve acentuada por otro contraste espectacular en las regiones montañosas entre las vertientes orientadas al viento, llamadas de barlovento, que reciben la lluvia y están cubiertas de vegetación densa, y las laderas protegidas del viento, las vertientes de sotavento, más secas y de vegetación más rala.

Otros factores locales pueden alterar el orden altitudinal: los aludes, las lenguas de glaciar, las inversiones térmicas, las coladas volcánicas, la naturaleza del material litológico (rocoso) y la acción antrópica (humana).

4 ÍNDICES BIOCLIMÁTICOS

Existen algunos índices bioclimáticos, es decir, valores que se obtienen mediante fórmulas que combinan de forma variada algunos parámetros climáticos y ciertos factores como la altitud o latitud, que se usan comúnmente para caracterizar un territorio. Los índices bioclimáticos permiten reconocer áreas climáticamente homogéneas que cuentan con tipos de vegetación (especies, comunidades, series) parecidos.

Para diferenciar pisos bioclimáticos a escala mundial de forma objetiva se puede usar el índice de termicidad (It) de Rivas-Martínez (1983). El índice combina la temperatura media anual (T), la temperatura media de las mínimas del mes más frío (m) y la media de las máximas del mismo mes (M), expresándose así: It = (T + m + M) x 10. La bondad de este índice se basa en que el valor de las mínimas del mes más frío (m) y su corrección en cuanto a su duración a lo largo del día, con la media de las máximas también del mes más frío, opera como factor limitante en la ley del mínimo. Esta ley, enunciada por Liebig, dice que, en cada caso, el crecimiento, el desarrollo fisiológico, es decir, el que una planta pueda vivir en un lugar determinado, vienen definidos o limitados por aquel factor que existe en cantidad relativamente pequeña. En el caso del índice de termicidad el factor en mínimo o limitante son las temperaturas mínimas.

Se han podido establecer buenas correlaciones entre la vegetación y los índices de termicidad en Europa, África del norte y América tropical, si bien dichos índices han debido ser compensados para climas extratropicales excesivamente oceánicos o continentales.

5 PRINCIPALES PISOS DE VEGETACIÓN

En las montañas de Europa occidental se pueden distinguir cinco pisos principales: colino (parte inferior de la ladera; cultivos de vid y cereales); montano (bosques de hoja ancha); subalpino (bosques de coníferas); alpino (praderas, pastos); y nival (nieves perpetuas, glaciares). Las transiciones entre pisos de vegetación son más bien mosaicos cambiantes que líneas rígidas y uniformes, aunque en los Alpes septentrionales, el límite entre el piso subalpino y el nival (hacia los 1.800 m de altitud), es decir, entre los árboles y la pradera alpina, es particularmente nítido.

Un análisis más detallado asocia características topográficas (basal, de llanura, colino, montano), geográficas (alpino, subalpino, tropical, mediterráneo), ecológicas (cálido, templado, frío, nival, nublado), botánicas (robledal, hayedo-abetal, de bambú, brezal arbustivo, hierbas gigantes), fisonómicas (bosque, praderas, tundra alpina) o dinámicas (competencia entre árboles y herbáceas).

Este modelo alpino de estratificación de la vegetación (colino, montano, subalpino, alpino y nival) se ha utilizado muchas veces fuera de su contexto de origen para describir los pisos de otros sistemas montañosos, adaptándose con nomenclaturas asociadas e interrelacionadas.

Aunque el fenómeno de la zonación tiene valor planetario, cada región o grupo de regiones biogeográficas afines presenta sus particulares pisos bioclimáticos, con sus comunidades vegetales de estructura y composición florística particulares. En conjunto se conocen con cierto detalle los pisos bioclimáticos correspondientes a las regiones o grupos de regiones biogeográficas mediterránea (6 pisos), eurosiberiana (5 pisos), macaronésica (5 pisos), andina (6 pisos) y amazónica (3 pisos).

En el mapa bioclimático de Sudamérica y según la clasificación de Rivas-Martínez, la zona de la Patagonia presenta seis pisos bioclimáticos: termoboreal, mesoboreal, supraboreal, oroboreal y mesopolar, crioroboreal y suprapolar, y atérmico, cada uno de ellos con variantes según la humedad atmosférica u ombrotipo. Por otra parte, la región mediterránea de la península Ibérica presenta seis pisos bioclimáticos: termomediterráneo (desde el nivel del mar a los 300–400 m sobre el nivel del mar), mesomediterráneo (desde 400 a 750 m), supramediterráneo (desde 750 a 1.500 m), oromediterráneo (1.500 a 2.200 m) y crioromediterráneo (a partir de los 2.220 m).

6 ELABORACIÓN DE UNA CLISERIE ALTITUDINAL

Una cliserie altitudinal se puede representar en un gráfico esquemático en el que figuren los diferentes pisos de vegetación de una zona montañosa. Cuando se representan en sección, los pisos de vegetación forman una serie de tramos que van desde el piedemonte hasta la cima.

Para la construcción e interpretación de una cliserie altitudinal se necesitan conocer previamente dos aspectos fundamentales relacionados con el territorio a analizar: los intervalos de altitud que marcan los pisos de vegetación y las principales especies o formaciones vegetales correspondientes a cada piso de vegetación.

Con esa información se puede construir una cliserie de vegetación. El gráfico debe basarse en un eje de coordenadas sobre el que se traza el contorno de una montaña (representado con una pirámide, un triángulo...). La base se corresponde con el eje horizontal. En el eje vertical se marcan y escriben los límites altitudinales: por ejemplo, en el caso de elaborarse una cliserie del Everest, al superar la cumbre los 8.850 m, el máximo valor del eje vertical será 9.000 metros. La información recopilada sobre especies vegetales predominantes a cada altitud permitirá delimitar varias franjas de un color diferente para cada altitud y añadir símbolos pictográficos cuyo significado aparezca en una leyenda.

7 ADAPTACIÓN DE LOS SERES VIVOS A LOS CAMBIOS ALTITUDINALES

La flora y la fauna de los pisos de vegetación más altos presentan adaptaciones notables vinculadas con las fuertes limitaciones impuestas por el frío, la intensa insolación, los vendavales violentos y las nieves.

Las especies vegetales son a menudo diferentes de las que viven en los valles y exclusivas de estas regiones (véase Endemismo). El enanismo y los portes tendidos, rastreros o almohadillados combinados con hojas reducidas, coriáceas, a veces espinosas, son rasgos comunes. Los vivos colores de la floración de las especies herbáceas componen ricas y efímeras paletas estivales.

Muchos animales están cubiertos de pelaje blanco en invierno (homocromía). La hibernación les permite, en particular a las marmotas, subsistir durante la estación fría. Los gruesos panículos adiposos y el pelo brillante de los mamíferos o el plumaje protector de las aves son otras tantas formas de adaptación al viento y al frío. Gracias a estos mecanismos la pantera de las nieves puede, por ejemplo, vivir en el Himalaya a altitudes de hasta 6.000 metros. El yak tibetano y las llamas del Perú viven entre los 4.000 y los 6.000 metros.

En los Alpes hay líquenes, ranúnculos, gencianas, ratones de campo y colémbolos, a altitudes superiores a los 4.200 metros. La disposición en pisos señala también el límite entre los mundos de lo viviente y de lo mineral.

Las personas hemos explotado estos medios montañosos en beneficio de actividades agropecuarias, como la construcción de bancales para el cultivo o llevando a cabo la trashumancia, que consiste en el desplazamiento local de ganados desde el fondo de los valles hasta las cumbres próximas en busca de pastos alpinos o en desplazamientos más largos desde las llanuras hacia los prados estivales de montaña.

El cambio altitudinal de la cubierta vegetal en distancias muy cortas es particularmente espectacular en la montaña, y estas unidades paisajísticas, dispuestas en las laderas como los pisos de una casa, reciben con frecuencia nombres locales. En México y los Andes se habla, en función de las variaciones ecológicas altitudinales, de tierras calientes, templadas, frías y heladas.

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